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Descubren un Velázquez inédito del Conde-duque de Olivares en una colección española

por | Jul 14, 2026 | INFORMES Y ESTUDIOS, NOTICIAS

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Un desconocido retrato de Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, Conde-duque de Olivares primer valido del Rey Felipe IV, atribuido a Diego Velázquez, ha sido localizado en una colección privada de España. El hallazgo, revelado por el director del Instituto de Artes de Detroit, Salvador Salort-Pons, especialista en la obra del maestro sevillano ha sido publicado recientemente en la revista Ars Magazine nº 71 quien manifiesta « Es la aportación más significativa al catálogo de Velázquez en los últimos años y la primera imagen documentada del conde-duque con armadura».
“Sí, absolutamente inédito, no se había publicado antes, ni es conocido por la crítica. Es una nueva aportación al catálogo razonado de Velázquez y, en mi opinión, creo que es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años constituye la primera imagen documentada del valido con armadura»».
Este experto llevaba más de dos décadas tras la pista de esta pintura, y lo había publicado, concretamente desde que encontró documentación en 2004 mientras realizaba su doctorado en Historia del Arte en Italia.en los archivos secretos vaticanos  que mencionaba la primera pista del cuadro en las fuentes de la época, que hablaban de un doble encargo al joven artista (Velázquez) y.su existencia, al mencionar un envío de cuadros y dibujos de Velázquez a Roma. Pero una cosa es saber que existía y otra muy diferente encontrarlo.

A finales de 2025, Salort-Pons recibió una comunicación de los propietarios de una colección privada española que lo invitaban a examinar un lienzo. en un estudio de restauración de Madrid “porque soy especialista en Velázquez, después de que yo la viera ,más tarde se restauró”.  Tras someterlo a diversos y exhaustivos análisis, llegó a la conclusión de que se trataba de aquel anhelado retrato, el cual hasta entonces no había sido localizado ni estudiado por los especialistas. El cuadro se encuentra en muy buen estado de conservación, hasta tal punto increible . “Me gustó mucho el cuadro y lo vamos a incluir en una exposición temporal  en el Instituto de Artes de Detroit (Michigan) en enero 2027, que estará enfocada a estudiar todos los retratos que hizo Velázquez del conde-duque en su primera etapa en  Madrid  junto con el célebre Retrato de Felipe IV con armadura y banda que atesora el Museo del Prado”.

«Seguro que es obra de Velázquez y creo que seguramente es el cuadro inventariado en la colección Barberini. Pero el cuadro es de Velázquez».

El hallazgo representa un paso fundamental para entender la técnica pictórica del maestro sevillano durante sus primeros años en Madrid, un periodo del que se conservan pocas obras documentadas.

Según detalla el experto Salort-Pons , la pintura, titulada Conde-duque de Olivares con armadura, data del año 1626, con motivo del viaje de la legación del cardenal Francisco Barberini a Madrid  poderoso cardenal y persona de confianza del Papa Urbano VIII. Para conmemorar esta visita, como obsequio a la legación papal que había viajado de manera extraordinaria a la Corte el conde-duque como forma de presentarse ante el legado papal tuvo la idea de encargar dos retratos, uno de él y otro del cardenal, para que los intercambiasen.
Le encarga esos retratos a Velázquez que solo llevaba 3 años en la Corte desde su traslado de Sevilla para ponerse al servicio de Felipe IV.
 El retrato que Velázquez hace de Francesco Barberini no le gustó ni a él ni a Cassiano del Pozzo, su secretario, gran coleccionista y mecenas como se manifiesta este en sus diarios de viaje; pese a lo cual permaneció en la colección de la familia Barberini en Roma hasta finales del siglo XVII. Para agradar finalmente al Barberini encargan otro retrato del cardenal al pintor Juan van der Hamen. De ambos cuadros no se conocía el paradero de ninguno de ellos.
Sin embargo, en la actualidad se desconoce el recorrido exacto que siguió a lo largo de los siglos el de Velazquez hasta terminar en la colección privada española donde ha sido finalmente redescubierto.
Para ratificar su autenticidad de forma incontestable, Salort-Pons recomendó realizar un minucioso estudio técnico que ha incluido radiografías, análisis de pigmentos e imágenes infrarrojas. –

Este cuadro forma parte de una serie de cuatro retratos del valido que Velázquez ejecutó entre los años 1623 y 1626. Son conocidos varios retratos del conde-duque de cuerpo entero como hombre de estado dentro de su despacho pintados por Velázquez. Uno, de 1624, se halla en el Museo de Arte de Sao Paulo. De hacia 1625 hay dos versiones: una en la Hispanic Society of America de Nueva York y otra en la colección Várez Fisa en España.

El que ahora ve la luz es un busto del valido. Tiene la peculiaridad de que por primera vez lleva armadura y la banda roja de capital general del ejército muestra al personaje de tres cuartos representado en todo su esplendor militar   con el rostro ligeramente girado y con su cabello ligeramente despeinado, destacando un mechón de pelo que cae sobre el lado izquierdo de su frente» y, la minuciosidad con la que ejecutó las pupilas del personaje en actitud melancólica y severa. «La razón por la que está retratado con armadura, en mi opinión, es porque Olivares está llevando a cabo un proyecto de centralización militar  llamado Unión de Armas (1925-1926). Intentando crear un ejército para asentar la hegemonía del ejército español en toda Europa y en América. Por eso se presenta con armadura militar, como si fuera el líder del ejército. Fue una idea para relanzar la marina”

Las radiografías desvelan muchísimos cambios en la composición. de la primera versión. Es cierto que el sevillano a menudo cambiaba de opinión y modificaba sus composiciones, pero en este caso el cambio fue más sustancial, no solo estético. Explica Salort-Pons que «En la cabeza del valido se reelaboró la oreja izquierda para posicionarla más cerca del rostro y se corrigió parte del hombro. En el cuadro originalmente de acuerdo con los Rayos X no aparecía Olivares con armadura, sino con un traje negro y probablemente con una indumentaria oscura  forrado con piel. Luego lo cambia y le pone la armadura y la banda de militar y le cambia el cuello. Hace más ancha y más lisa la golilla. Incluso la posición de la cabeza también cambia, al igual que la posición de la oreja. Incluso rebaja los hombros. O sea, es una obra en la que Velázquez ha trabajado muchísimo».

Habla en su artículo de un grabado de Paulus Pontius, ‘Retrato alegórico del conde-duque’, que el artista realizó en 1626 en colaboración con Rubens y con Velázquez. «Es el lanzamiento europeo de la imagen del conde-duque, cómo quería que se viera en Europa. Y era la manera de promocionar su imagen estratégicamente. No sabemos cómo Poncio pudo ver el retrato de Olivares con armadura, pero es el que utiliza». Pero hay una diferencia muy interesante entre el grabado y el cuadro: «En la armadura, posiblemente manufacturada en Bruselas hacia 1625-1626  en el hombro izquierdo de Olivares (en la parte superior del brazo izquierdo, justo debajo de la última lámina de la hombrera.), hay tres remaches, tres clavos, en el grabado. Pero en el cuadro no. Velázquez deja el agujero de un remache. La armadura está como imperfecta. Es muy curioso. Creo que lo hace para llamar la atención de la persona que está viendo el cuadro y así subrayar su virtuosismo técnico. Está haciendo un trampantojo, que tanto le interesaba a su maestro Francisco Pacheco». Incluso se ha identificado que la armadura es de la manufactura de Bruselas y que fue elaborada por el maestro MP”.

Este óleo sobre lienzo, de 60 por 48 centímetros, fue ligeramente recortado en la parte inferior. Salort-Pons ha comparado este cuadro con el retrato de Felipe IV con armadura del Prado: «Son muy parecidos de tamaño. Los materiales con los que están pintados los dos cuadros son los mismos. Y la trama de la tela de ambos tiene el mismo número de hilos por centímetro cuadrado. Es decir, que Velázquez, probablemente, utilizó el mismo rollo de tela para los dos cuadros»

. Las semejanzas con el retrato de Felipe IV

 

El exhaustivo análisis técnico del retrato de Olivares confirma que los materiales y la técnica son coherentes con la obra de Velázquez de mediados de la década de 1620; en particular, con el Retrato de Felipe IV del Museo del Prado.

Algunos ya sueñan con verlo temporalmente colgado del Prado, junto a otro retrato similar de esa misma época y parecidas dimensiones: el Felipe IV también con armadura.

 

 

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