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La profecía de Cabanellas
Al salir de la reunión que proclamó a Franco jefe del Estado, el general Cabanellas comentó a varios miembros de la Junta:
“Ustedes no saben lo que han hecho porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en África como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando; y si, como quieren va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie le sustituya en la guerra, ni después de ella, hasta la muerte.”

Miguel Cabanellas, destacado general curtido en las campañas africanistas y antiguo superior de Franco, fue el único miembro de la Junta de Defensa que se opuso a su nombramiento como líder de los sublevados.
Masón de ideología liberal y republicana, se enfrentó con decisión a la política que venía practicando el general Miguel Primo de Rivera durante el período de la Dictadura. Se manifestó contrario a la formación de las llamadas Juntas de Defensa, lo que le acarreó que en el año 1926 fuera depuesto como gobernador militar de Menorca, pasando a la reserva.
A partir de entonces Miguel Cabanellas se dedicó a alentar activamente cualquier trama conspiradora contra el gobierno autoritario y arbitrario de Primo de Rivera. Con el advenimiento de la II República se le confiaron importantes puestos, dada su hoja de servicios y su filiación política favorable al republicanismo: fue nombrado primeramente capitán general de la II División de Andalucía (1931), luego comandante en jefe del ejército de Marruecos, y, por último, director general de la Guardia Civil (1932).
Miguel Cabanellas fue diputado radical en las Cortes del segundo bienio republicano, con un gobierno mayoritariamente de derechas. Su acendrado republicanismo y su conocida filiación a la Masonería hizo que el gobierno del Frente Popular, presidido por Manuel Azaña, le nombrase Jefe de la V División Orgánica de Zaragoza. Sin embargo, y en contra de lo esperado por todos, Miguel Cabanellas optó por apoyar y sumarse al pronunciamiento militar del 19 de julio del año 1936. Cabanellas desoyó incluso los consejos del general Miguel Núñez de Prado, que se trasladó ex profeso desde Madrid para intentar convencerle de lo erróneo de su postura.
No obstante, el espectacular cambio de rumbo que dio Miguel Cabanellas no pudo borrar su pasado ni sus ideas. Cabanellas era un republicano convencido, de los llamados del “orden”, recto, decidido y con una mentalidad castrense muy arraigada; apoyó el alzamiento porque deseaba restaurar una República más acorde con sus ideas centralistas y de orden político. Un dato significativo fue que cuando estalló la sublevación en Zaragoza, los insurrectos salieron a la calle entonando gritos de apoyo a la República. Tal hecho hizo que pronto Cabanellas se hallase en una posición incómoda dentro del grupo de los generales sublevados.
Para apartarle del mando de tropas y teniendo en cuenta que era el general más antiguo de los rebeldes, se le nombró presidente de la Junta de Defensa Nacional, constituida en Burgos el 24 de julio del año 1936. El general Emilio Mola, como máximo responsable de los ejércitos sublevados en el Norte, se desembarazó de ese modo de Miguel Cabanellas, poniéndole en una presidencia meramente honorífica, sin peso específico en el desarrollo de las operaciones, a la par que controlaba directamente a Cabanellas por si acaso volvía a apoyar a la República.
Miguel Cabanellas se resistió a ser mera comparsa. Se opuso desde su presidencia al encumbramiento del general Francisco Franco a la jefatura del Estado Nacional sublevado. Cabanellas tuvo bajo sus órdenes a Franco en las campañas africanas, por lo que le estimaba como soldado, pero no como político, pues según él, una vez que Franco accediera al mando supremo de las fuerzas rebeldes, ejercería un control férreo y dictatorial, como realmente así sucedió.
Finalmente, entre los días 21 y 28 del mes de septiembre de 1936, se reunieron en el aeródromo de Salamanca los generales golpistas, los cuales acordaron nombrar a Franco como jefe del Estado Nacional. Miguel Cabanellas tuvo que firmar protocolariamente el decreto y entregarle el mando supremo en la zona nacional, el 1 de octubre del mismo año.
Franco creó la Junta Técnica del Estado el mismo día que accedió al mando total de las fuerzas rebeldes. Su primera medida fue apartar a Cabanellas de cualquier cargo de responsabilidad, como represalia por su pasado masón y republicano, y sobre todo por haberle puesto obstáculos a su camino hacia el poder absoluto. Cabanellas fue designado inspector general del Ejército, cargo que en el fondo significaba su total ostracismo político y militar.
Siempre haciendo gala de una profesionalidad castrense exquisita, Cabanellas se dedicó a su nueva tarea con celo y disciplina. Le sorprendió la muerte sorpresívamente en Málaga, el 15 de mayo del año 1938, cuando realizaba una de sus múltiples visitas a los acuartelamientos rebeldes. Nada más morir Cabanellas, el general Franco se apresuró a requisar todos sus papeles y documentos.
https://textosdemasones.blogspot.com/2012/09/no-saben-lo-que-han-hecho-cabanellas.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Cabanellas
https://www.eldebate.com/historia/20240521/general-mason-republicano-dijo-no-mando-unico-franco_197987.html
https://www.abc.es/archivo/abci-miguel-cabanellas-decano-ejercito-levanto-contra-republica-creyendo-salvaria-202202010404_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fes.search.yahoo.com%2F
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