Difusión Cultural
J. Fernández
¿ Quién no recuerda en su niñez los carteles de cine, la fotografías que se colocaban en las entradas de los cines y los prospectos que llamábamos los de Bilbao (folletos de mano o pressbook los más modernos) ?
Los carteles de cine son la huella del Séptimo Arte
Todos tienen una historia detrás, algo que contar y mostrar al público. Un ecosistema gráfico que acompañaba a las películas y que hoy constituye un patrimonio visual de enorme valor cultural, social e incluso político.
Los carteles era uno de ese arte efímero, que se reciclaba cada cinco años (todo el material era destruido) y que a través de los mismos nos permitían observar la evolución estética, técnica y cultural.
En una primera época, entre 1935-1940 presentan una renovación estilística influidas por las corrientes europeas como en constructivismo soviético y un lenguaje simbólico que rompía con e realismo tradicional.
En las décadas del 1940 a 1960 es la del naturalismo, con grandes caras de actores y una clara influencia del star system de Hollywood.
A partir de 1960, se sumerge en el simbolismo, sustituyendo la imagen directa de la película por metáforas visuales, formas abstractas y conceptos gráficos.
Los nombres de estos grafistas del cartel no resuenan como los artistas y películas de la época; peo cabe que destaquemos a los valencianos Josep Renau y Raga de una primera época, a los que seguirían Chapi, Peris Aragó y Soligo y más tarde se3 complementarían con los más actuales de Cruz Novillo, Iván Zulueta, Gatti o Mariné, sin olvidarnos de los de nuestra tierra José Antonio Prieto “Joseba Prieto” o Juan Carlos Eguillor.
La censura, la represión y el cartel “huérfano” no solo llegó a las películas, también afectó a los carteles
De Josep Renau fue el cartel “Amor de Madre” de 1935, y suya fue también la decisión de poner a salvo todos los cuadros del Museo del Prado ante la próxima entrada de las tropas franquistas en Madrid. Debido a su militancia política comunista, tuvo que exiliarse primero a México, donde continuó con su labor y cultivó el muralismo, y después a la Alemania del Este.
![]() |
![]() |
Rafael Raga Montesinos también valenciano, realizador de “El cura de aldea” de 1936, más tarde detenido y condenado a tres años de prisión por comunista y cuando salió de la cárcel nadie lo quería contratar, así que cambió su firma y en vez de Raga empezó a utilizar el acrónimo RaMón….
En esta historia de los carteles sobresale uno y lo hace por su anonimato precisamente. Ninguna persona o estudio lo firmó, la imprenta que imprimió los ejemplares tampoco puso su nombre y ni siquiera aparece el número del Depósito Legal del mismo…“el cartel huérfano” con el que nadie quiso tener problemas en 1979, corresponde a la película “El Proceso de Burgos” de Imanol Uribe, largometraje esencial de la Transición Española. O,

La bella de Yukón”(1944), una litografía de Emilio Chapí, quien cansado de la censura, decidió camuflar en su barroca composición un detalle subido de tono..
Paco Baena dice: “Cansado y contrariado a causa de las estrictas e irracionales normas que la censura franquista ejercía sobre cualquier manifestación artística, Chapí decidió ponerla a prueba. El vehículo de su provocación fue el cartel de “La bella de Yukon”. En él aparece “Gipsy Rose Lee (con)…un vestido del que penden dos rosas rojas. Si el lector observa las rosas…comprobará que entre ambas se sostiene un pene erecto, en situación eyaculatoria, del que cuelgan los testículos. El original fue entregado…al Sr. Vicente Martínez…encargado de imprimirlo, sin que nadie notara nada”.
.Un verdadero ejercicio de ingenio y creatividad que él mismo confeso a su círculo más cercano un año después del estreno de esta película en todos los cines de España y que le valió una multa de la que nunca se recuperó.

AN-A FUNDACIÓN




0 comentarios